jueves, 8 de enero de 2015

He dejado de ser libre

Te posas en mis ansias
Con la fuerza de la tierra,
He dejado de ser libre,
Mi carne te pertenece,
Mi piel ha escrito
Tu nombre.

Ya no hay llanto
Que borre este
Paisaje.


Se perdona pero no se olvida

En el centro de mi rabia
Se esconde un susurro de
Llanto dominado por el
Recuerdo de los malos besos,
Por las noches sin dormir,
Sin soñar.

He escondido dentro de
Mis entrañas las silenciosas
Tardes de llanto congelado
En un falso olvido.

En el centro de mi rabia
Quedó la venganza
Interrumpida.












Las noches

Mis manos se abrieron
Para recibir la llama
Ardiente del deseo
Dibujado en
Su sonrisa.

Estas piernas se abrieron
Con el gozo de cada
Tarde, se abrieron para
Recibir su carne que es sólo
Mía.

Y el mar se dibujaba
En sus labios ardientes
Absorbiendo cada parte de mi,
 Navegando por la oscuridad
De mis ganas.


Se me acabó el llanto

No existirá en mi alma
Más deseo que el tuyo,
Tus ojos iluminan mi
Sombra oscurecida en
Un pasado de silencios,
El color de tu sonrisa ha
Cambiado para siempre
Mi caminar retorcido.

Mis ojos deformados se quedarán
Para siempre ocultos de las
Lágrimas,
A tu lado se me
Acabó el llanto,
Lo ahuyentaste con tus besos.














Octubre 30

Apareciste en el crepúsculo
De mis años,
Buscaste mi nombre
Entre sueños y
Luces dormidas.

No hubo palabras,
El silencioso destino
Se encargó de atarme
A ti.

Apareciste sin buscarme
Y te encontré soñándome.